YOUR GUIDE TO THE TWIN CITIES
Llovía fuerte la noche que Félix partió con su esposa María, hizo camino pasando los puestos del mercado central del pueblo hacia la vieja iglesia de San Pablo, donde se habían casado. Las luces del altar alumbraban a través de la puerta del portal y brillaban en el pavimento empedrado y mojado del patio. Adentro de la iglesia , el Padre Miguel Franco Galicia, le pidió a Dios que protegiera a Félix en el peligroso camino hacia el norte, a Minnesota.
Félix se dio cuenta como otros del pueblo lo hicieron miles de ellos. Cruzaron la frontera y emprendieron su camino a las ciudades gemelas, donde indocumentados trabajaban en fabricas y bodegas. De Minnesota, enviaron miles de dólares para construir sus casas o para mejorar la vida de sus familias en México.
El enlace económico entre Axochiapan y las ciudades gemelas es parte de una tendencia global.
En los últimos diez años se ha visto una explosión migratoria de países pobres a los Estados Unidos, esto resulta en billones de dólares que salen de los Estados Unidos y que llegan a pueblos pobres como Axochiapan, de casa en casa.
Esa noche lluviosa, Agosto 5, 2004, Félix y María rezaron frente la Virgen María.
Fueron a una taquería para compartir una última cena. Regresaron a su humilde hogar que compartían con los padres de Félix, dos hermanos y una cuñada que cuidaban a su bebe.
Félix tenia 29 años. Él y María tenían dos hijas, ella estaba embarazada de su tercera niña. Él sabía que tenía un 50 % de oportunidad para cruzar bien la frontera, y era una oportunidad, que dice, tenía que tomar. Los trabajos en Axochiapan son pocos, y el trabajo en el negocio de soldadura de la familia, era lento. Con el crecimiento de su familia, deseaban una casa para ellos solos.
Para construir una casa, ellos necesitaban dinero. Dinero Norte Americano.
Félix les dio un beso a sus dos hijas, Lady Diana de ocho años, Guadalupe de tres y los metió a la cama a dormir. Poco después de las cuatro de la mañana, Félix, su hermano Roberto, y su primo Eladio se prepararon para conocer al coyote, que los iba ayudar a cruzar la frontera. María se puso a llorar.
Lady Di y Guadalupe se despertaron y empezaron a llorar. Cuando la camioneta se iba, Guadalupe se agarró de la puerta y jalaba llorando hasta que lo tuvo que dejar. La camioneta con su papá desapareció en la oscuridad.
El Pequeño Minneapolis
Félix no dejó México para encontrar una mejor vida en los Estados Unidos; sino que fue a Minnesota para hacer una vida mejor en Axochiapan. Su plan era ganar dinero en los Estados Unidos, mandárselo a su esposa para construir una casa, y luego cuando estuviera terminada su casa regresar a Axochiapan. Marca su tiempo con los recibos de las remisas cada quincena cuando se lo manda a María, $400 en cada envío. Muchos de los que llegan al Norte para ganar dinero se quedan en el Norte. Se estima que 12 millones de inmigrantes indocumentados viven en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, estudios muestran que una tercera parte de los que vinieron cada año se regresan a su país. Aunque hay evidencia que la cantidad de inmigrantes que regresan está bajando, es evidente que muchos indocumentados no tienen la intención de vivir permanentemente en los Estados Unidos.
Un alumno, de inmigración de la Universidad de Princeton, Douglas Massey, dice que la inmigración entre México y Estados Unidos siempre ha sido circular llegando y luego regresando. De todos los Mexicanos que han migrado a los Estados Unidos, escribe, la mayoría ahora viven en México.
El camino de Félix fue como el buen-viajado camino entre las ciudades gemelas y Axochiapan, un pueblo en el sur del estado de Morelos.
Oficiales locales de Axochiapan estiman que cerca de 12,000 personas una tercera parte de la población oficial de 36,000 ahora son parte de la población de la comunidad hispana en Minnesota.
Enlace migratorio con residentes de un lugar que siguen inmigrantes anteriores a otro lugar, no es nuevo o único, dice Joel Wurl, un experto de inmigración en la Universidad de Minnesota. Conexiones familiares siempre dictan patrones de inmigración.
Muchos han llegado a las ciudades gemelas en la última década, han llegado hasta llamar su pueblo Pequeño Minneapolis, o Little Minneapolis.
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